martes, 12 de enero de 2016

BILL COSBY: UN SER VIVO QUE LLEGÓ AL INFIERNO





Cuando uno lee noticias tan tristes como las del personaje Bill Cosby, un hombre que sin duda formó parte de mi infancia y entretenimiento y sé que de muchos de los lectores también, no dejo de pensar en el infierno. El infierno es la destrucción total de nuestras actuaciones y apariencias. El infierno es el derrumbe de lo que muchos pensaron éramos pero que Dios siempre supo lo que era verdad y lo que no. El infierno es cuando le damos la espalda al amor y solo la justicia nos cae con un peso destructor. Cosby es el vivo ejemplo de lo que los placeres y la fama del mundo son, un castillo de naipes.

La noticia de Cosby tiene que ser un llamado aleccionador para muchas personas que se dedican activamente a la evangelización porque al final de nuestro tiempo podríamos descubrir que siempre fuimos unos buenos actores pero un potente anti-testimonio cuando de nuestra vida se trató. Cosby, como muchos otros que han pasado por situaciones similares, vive en carne propia las advertencias que Jesús siempre hacía y que sin duda los apóstoles anunciaban y no es más que el abierto y contundente rechazo que debemos tener a las tentaciones del mundo, vendidas magistralmente por los demonios. También entender que el principal recuerdo que debemos mantener en agrado y en amor sobre nosotros es el que depositemos en la mente de Dios porque solo él nos puede salvar.

¿No vemos cómo a medida que se vuelve irrebatible el tema de los abusos de Cosby la respuesta del mundo es de darle la espalda? Yo mismo me resistía a creer esta noticia, albergaba la esperanza de que estas denuncias fuesen producto de la calumnia. Pero cada vez el peso de las pruebas y los testimonios de las víctimas hace que mi razón abandone el apoyo para este pintoresco ser del siglo XX y solo pueda venir a mi mente y a mis emociones la palabra decepción.

Mas sin embargo no puede dármelas de moralista ni juez porque el caso público de Cosby me hizo pensar en mis propias actuaciones y miserias, en lo mucho que me falta por madurar y crecer, en lo distantes que siguen mis líneas de apariencia y verdad, lo que perciben de mi versus lo que realmente soy. Es lo que soy lo que me salvará, porque así el mundo me crea un santo, el dueño de la verdad sabrá, de cada uno, si esa santidad es solo la puerta bonita de un cuarto desordenado y sucio o la puerta hermosa de un palacio de belleza y riquezas invalorables. Dios los bendiga, nos vemos en la oración.

Lic. Luis Tarrazzi

lunes, 11 de enero de 2016

NECESITAMOS SER MINORÍA EN PELIGRO DE EXTINCIÓN




No sé si han notado que cuando una especie está en peligro de extinción se construyen unas emotivas y efectivas campañas de protección que hacen por lo menos algo de ruido para evitar la eliminación total de esa especie en particular. Pues bien los cristianos vamos en camino hacia una franca campaña ofensiva que busca eliminarnos con corrientes ideológicas islámicas, relativistas, fundamentalista en torno al género y ateístas.

Tener esa sensación de minoría en riesgo en nuestra fe me permite pensar en esas cosas que me gustan pero se acaban y que cuesta reponerlas, pensar cuando en mi casa por cualquier razón se va el agua días. Esos momentos me hacen valorar esas cosas que aprecio y que a veces por sentirlas en abundancia las automatizo sin mayor relevancia.

Necesitamos ser minoría para que la fe se haga mayoría en nuestros corazones, nos duela a punto de no importarnos morir por ella antes que perderla, a punto de que si toca perderla nos perdamos con ella. Necesitamos ser minoría para que la fe se siembre en la tierra fértil de nuestros corazones y quizás en muchos años el panorama sea más prometedor que el que nos construyó generaciones pasadas entregadas al placer y al dinero y la que nosotros le construimos a generaciones futuras cuyas consecuencias solo tiene una simple lectura: “seamos nuestro propio dios”. Necesitamos ser minoría porque ya lo somos y aún no nos damos cuenta. Dios los bendiga, nos vemos en la oración.

Lic. Luis Tarrazzi

viernes, 8 de enero de 2016

EL DÍA QUE SATANÁS LE PROPUSO A JESÚS SER UN NARCOTRAFICANTE


En una reciente clase de religión conversaba con mis estudiantes sobre la tentación, y luego de explorar sus consecuencias en nuestras vidas llegamos al momento, narrado en el evangelio de San Mateo 4, 1 – 11, en el que Jesús, luego de ser bautizado, va al desierto y es tentado por el demonio.

Cuando llegamos a la tercera tentación, que es narrada así por el evangelista: “…le llevó el diablo a un monte muy alto, y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adorares”, pensé que trayendo eso a nuestra realidad Satanás lo que le ofrecía atemporalmente a Jesús era ser un narcotraficante.

En torno al mundo de la droga, cuando se llega a los niveles altos de mando, lo que más se ve y se palpa es el poder derivado de un dinero mal habido, sucio y hasta manchado de sangre. Pero, dinero al fin, igual sirve para comprar lujosos bienes, obtener toda clase de placeres y lo más delicado, tiene alcance en los extractos del poder público de cualquier país con políticos de debilitada conciencia moral. Por esto es que por más que se hagan campañas contra la droga muchos jóvenes se ven atraídos por este mundo bizarro porque es una atractiva forma de enfrentar la dura vida, esa vida que a los honestos les cuesta tanto alcanzar o sencillamente nunca alcanzan.

Pero el demonio es pura mentira. En él no hay sinceridad y las cosas que ofrece inclusive no le pertenecen. Eso que él le ofrece a Jesús en torno al poder es falso por una sencilla razón que el mismo Cristo, años después, le expresara al procurador romano Poncio Pilatos: “Tú no tendrías poder sobre mí si no te hubiese sido dado de lo alto” y así inclusive añade con relación al sanedrín y su cabeza de entonces que era Caifás lo siguiente: “por eso quién me ha entregado ante ti tiene un pecado mucho mayor”. Es decir, Satanás presume el dominio del poder que no tiene, promete algo que escapa de sus manos con el único fin de hacer pecar a Jesús.

¿Y no es así el mundo de la droga? Una farsa de poder y lujos que casi siempre termina con la muerte (Pablo Escobar) o con Prisión (el Chapo Guzmán) y que tumba cual fichas de dominó todo un imperio personal aunque el mal subsista.

La droga, si fuese un ser con voluntad e inteligencia, lo que hace es usar a sus capos y poderosos, hombres títeres que garanticen su permanencia en las calles y en los vicios de la sociedad, que se traducen en violencia, sexo y muerte. Pero esa droga es solo el instrumento de un mal que sí es racional, el demonio. Jesús rechazó todo eso, primero, porque es Dios, segundo porque nada de eso necesitaba nuestro salvador debido a que su gloria y poder ya precedían a la propuesta y tercero porque esa tentación era necesaria para dar ejemplo de superación al mal y a los vicios del mundo. Así Satanás también fue un protagonista de nuestra historia de salvación aún en contra de sus deseos de serlo.

Hoy muchos gobiernos buscan legalizar su consumo con el fin de lograr, utópicamente, superar este flagelo social, pero lo cierto es que en Jesús siempre ha estado la respuesta educativa a esta plaga: “Apártate de mí Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás” Dios los bendiga, nos vemos en la oración.

Lic. Luis Tarrazzi

FELICITACIONES A "LOS NADIE"


Hoy tuve la dicha de darle clases a "los nadie", es decir, aquellos 8 y 11 estudiantes que justificaron la ausencia de los 33 y 30 estudiantes. Esos ausentes que seguro dijeron, sobre todo sus representantes, "mejor vas el lunes 12 porque seguro jueves y viernes no va <nadie>"

Gracias a todos "los nadie" que responsablemente saben acatar instrucciones sobre las que no les compete decidir porque construyen un país en base a lo que se debe hacer y no en base a lo que creemos es más astuto. ¡Ustedes saben! el problema de los nadie es que ellos no tienen esa codiciada viveza criolla.

P/D: Por cierto, sí di clases. Porque en mi materia, donde hablamos de Jesús, creemos firmemente que donde estén dos o más reunidos ahí está él.

Lic. Luis Tarrazzi

jueves, 7 de enero de 2016

¿DE VERDAD NOS OFENDE?


¿De verdad nos ofende?

La pregunta cabe en el sentido de que no solo el mundo cristiano debería estar ofendido sino todo el mundo monoteísta. El asunto de fondo es que esta revista solo debería ser adquirida por anti religiosos, ni siquiera por ateos, porque hay ateos respetuosos. El punto es que esta revista subsiste y publica porque tiene demanda y tristemente esta demanda seguramente proviene de creyentes open mind, de esos que ven estas portadas y se ríen.

¿De verdad nos ofende?

Este diario tenderá al fracaso, tenderá a su propia descomposición porque se alimenta del desprecio a lo sagrado, algo que JAMÁS JUSTIFICA LA VIOLENCIA HACIA ELLOS POR EXTREMISTAS, pero que sí habla de esa suerte de periodismo despreciable que pasó la raya del humor y entró en un activismo que busca reducir a Dios a una suerte de estupidez cultural colectiva.

¿De verdad nos ofende?

Ofenden también al periodismo y al humor. Solo puedo imaginarme a los demonios disfrutando portadas así, que no son ni ácidas sino ofensivas, muy ofensivas. No sé en el Corán pero en la Biblia sí aparece la palabra Amor y dentro de esa palabra está la compresión de Dios. Así nos lo hace saber Juan cuando señala: "Dios es amor". Este es el camino a la cruz de nuestro amado Jesús, burlado, ofendido y despreciado.

Dios los perdone!!!

Lic. Luis Tarrazzi

martes, 5 de enero de 2016

DEMOCRACIA O REVOLUCIÓN


Quizás mi visión no sea la de un historiador ni de un analista político, pero en términos sociales, un revolución casi siempre va de la mano con actos de violencia que buscan defender una causa o cambiar una realidad.

Hugo Chávez Frías en 1998, en su campaña electoral que le llevó a la presidencia, ofrecía revolución, pero la ofrecía paradójicamente dentro de un sistema democrático que no podría llamarse debilitado sino ineficiente. Una realidad social que había potenciado la pobreza y donde sin duda había vergonzosos vicios de corrupción. Pero Chávez no ofrecía una democracia eficiente, ofrecía con una revolución superar esas realidades. La pregunta era: ¿necesitaba Venezuela una revolución?

Chávez se valió de un arma envidiada por todo político, su popularidad casi total que arrastraba a masas necesitadas. Como me decía un familiar, en ese tiempo si Chávez se hubiese querido proclamar rey lo hubiese logrado, en un ejemplo quizás exagerado pero que expresaba lo que a nivel popular se vivía con ese líder. Pero Chávez creía que Venezuela necesitaba una revolución institucional y con ello la Asamblea Nacional Constituyente fue la clave para cambiar todas las instituciones del país.

Poco a poco fuimos entrando en un sistema de autocracia, porque como Chávez señalaba el único que podía gobernar Venezuela era él. En una democracia la única que puede gobernar es la institucionalidad. Chávez fue un verdugo electoral. Amparado por el poder del estado y unas instituciones “amigas” a su popularidad, aun cuando algunos resultados electorales quedan en duda por su transparencia, sus triunfos eran un golpe muy duro para quienes se oponían a él. No obstante la oposición, plagada de erros pero que también esos errores les ayudó a madurar políticamente, reconocía y se reagrupaba. La clave acá es que siempre se reconoció la derrota electoral cada vez que ganaba el oficialismo chavista. Eso ayudaba a que se mantuviera la imagen de una democracia viva en mi país. Pero la democracia se mide también desde el otro lado de la moneda, es decir, cuando el ejecutivo pierde. Acá es cuando quizás el tigre ha mostrado más sus rayas, y es aquí donde la palabra revolución, para ellos, vuelve a tener más fuerza que la palabra democracia. La defensa primordial para el chavismo es la revolución que los mantenga en el poder, en sus conquistas, no la institucionalidad democrática, no esa suerte de defender los poderes constitucionales. Porque en democracia se asume con eficiencia el poder y se entrega con alegría siempre que el relevo venga por las vías electorales que expresen la voluntad de los ciudadanos electores.

En Venezuela la democracia mancha la piel de morado con la tinta indeleble que muestra con orgullo el ejercicio del voto. En revoluciones la piel se tiñe de rojo con la sangre de combatientes que en algunos casos se inventan enemigos porque viven del conflicto. Sin embargo, hoy Venezuela se juega una de sus últimas cartas democráticas para cambiar un sistema de país cuya democracia ha sido por 17 años un holograma. Si esto falla quizás veríamos algo no muy común y poco deseado, dos revoluciones enfrentadas, una que se niegue a ceder el poder y otra que busque rescatar la democracia. Un país que vive cada vez en más pobreza y violencia, con un precario daño educativo y social requiere se termine de una vez esta mezquindad política, conflictiva y egoísta. Necesitamos políticos con fecha de caducidad, necesitamos cambio. Dios los bendiga, nos vemos en la oración.


Lic. Luis Tarrazzi