martes, 16 de junio de 2015

LA MUD Y LA VINOTINTO





De un tiempo para acá debemos confesar los venezolanos que un factor de alegría, prácticamente unánime y sin mezquindad, ha sido el creciente amor por nuestra selección nacional de fútbol masculina de mayores. En torno a ella hemos aprendido literalmente a sufrir derrotas y celebrar victorias. La vinotinto sencillamente nos invita, en cada partido oficial, a soñar.

Sin embargo, un amigo me decía (vinculando el deporte y el arte con la fe) que si analizábamos objetivamente estos espectáculos para el entretenimiento humano, en nada nos ayudaban a estar más cerca de Dios ni a ser mejores. Y siendo muy objetivos y finos en el análisis, esto es verdad. Por lo tanto no toda razón de unión es santificante, pero sí puede llegar a ser gratificante.

Sin embargo, desde la política y en especial desde quiénes no compartimos las ideologías del actual gobierno, la gran debilidad que uno puede palpar es la división. “Divide y vencerás” es una frase muy común y acertada contra la cual es mismo Jesús oró  con un amor supremo según lo expresa el evangelio del apóstol San Juan en su capítulo 17. Y esa es precisamente la falla de quienes hoy gobiernan o se oponen al gobierno en Venezuela, que han caído en el infinito círculo vicioso de la división.

La política en sí,  en casi todo el mundo, se ejerce con mezquindad. El hambre de poder hace que difícilmente se construya un concepto de país común entre quienes gobiernan y aspiran gobernar. Es una suerte de ejercicio deportivo donde mi éxito depende del fracaso del otro, donde el yo ganar requiere de un “tú perder”.

Venezuela no tiene hoy factores de encuentro común, salvo el que nos ofrece nuestra amada vinotinto. Venezuela no trabaja junta sino que lucha, pelea en un mismo ring. Nuestras gradas están repletas de venezolanos que no van al estadio a ver a un país crecer y triunfar sino a ver quién se destruye primero y celebrar. Es el país el que sentado desde el césped ve pelear a sus fans desde las gradas. En realidad no nos importa que Venezuela gane, nos importa herir al que piensa distinto a mí.

La etiqueta de oposición y gobierno es profundamente dañina para la unión. La etiqueta de revolucionario y contra revolucionario no invita al abrazo, al estar juntos “ligando” (si me permiten el término) un gol de crecimiento, un gol de progreso, un gol de paz.

Hoy es verdad que ladrones, corruptos, asesinos, violadores, políticos, se sientan frente a su televisor a ver el mismo partido de la selección, que ven los honestos, trabajadores, defensores de la vida y derechos. Pero no compartimos la misma devoción por el país social, económico, político y menos por el Dios que nos lo regaló. No son las oraciones las que unen a los venezolanos, ni el dolor de los demás, ni el hambre del necesitado; no; es el gol vinotinto, que puede ir acompañado de una apuesta, de un “chalequeo” (bullying) al del equipo contrario.

A ti no te recrimino nada vinotinto, ¿cómo podría?; tú has logrado lo que de lejos nuestros políticos están cerca de lograr, la unión de los venezolanos. Dios los bendiga nos vemos en la oración.

Lic. Luis Tarrazzi

miércoles, 10 de junio de 2015

¿VALIÓ LA PENA GUERRA?





En una reciente entrevista que tuvo el reconocido economista José Guerra en la emisora de radio 99.9 FM, con los moderadores  Albani Lozada y Ramón Pasquier, surgió el tema sobre la prolongada huelga de hambre de Leopoldo López y Daniel Ceballos. En esa materia el economista expresó “responsablemente” que él no creía que Leopoldo debía levantar su huelga de hambre porque eso sería irse con las manos vacías.

Eso me recordó a las personas que de manera insensata dicen que el pueblo debe salir a la calle a matarse y mientras nosotros lo vemos por televisión. Pero más allá de eso, es lamentable ver como se hace más y más palpable la forzosa separación, que se ha hecho ley, entre la política y la fe, entre el respeto a la vida y los derechos que decimos defender.

Cualquier acto de agresión VOLUNTARIO que hagamos contra nuestro cuerpo y que exponga nuestra vida es una afrenta a Dios. Y eso, alejado de cualquier intento de adoctrinamiento religioso, es una verdad moral que si no se respeta puede derivar en males mayores, como por ejemplo, supongamos que como consecuencia de esta peligrosa huelga de hambre Leopoldo desarrollo una enfermedad que lo lleve a un estado de sufrimiento y agonía, una especie de coma. Entonces en ese momento, señor Guerra, se piense, "mejor desconectarlo para que no sufra" (eutanasia). ¿Ahí el dolor sí sería injusto pero cuando hacía la huelga de hambre no?

Es muy irresponsable dejar a las futuras generaciones la enseñanza de esta práctica seudo suicida. Porque como leí una vez en facebook, parafraseando, el mayor beneficio que le puedes hacer a tu adversario o enemigo es morirte sin que directamente la culpa sea suya. Y eso precisamente es lo que están haciendo López y Ceballos.

Yo de corazón quisiera ver en mi país políticos, economistas, sociólogos, profesionales en general, que tengan como mínimo de Temor de Dios a la hora de ejercer sus profesiones y emitir sus opiniones, porque las batallas más intensas contra el mal no se ganan con actos de soberbia, se ganan con la mirada al cielo y una oración sincera.

López y Ceballos yo no dudo amen a Venezuela muchísimo. Y es legítima su desesperación y ansias de cambio. Quizás apuestan a un sacrificio de esta magnitud con la esperanza de ser en un futuro  recompensados con el voto, como en el caso de Nelson Mandela. Pero ya es hora de que sigamos los ejemplo de los pueblos de Nínive o la Reina del Sur, y que como país comencemos por depurar el concepto de los derechos políticos como premios por sacrificios y emprendamos un crecimiento espiritual que no le dé la espalda a quien murió de frente, por nosotros, en la cruz. Dios los bendiga, nos vemos en la oración.

Lic. Luis Tarrazzi  

viernes, 5 de junio de 2015

HUELGA DE HAMBRE: ¿PECADO O MARTIRIO?





Se ha puesto muy de moda en mi país (Venezuela) el uso de la huelga de hambre para ejercer presiones sociales ante fallos jurídicos considerados injustos o evidentes retardos procesales. El fin de una huelga de hambre es infundir en quienes pueden decidir sobre estas cosas algún tipo de compasión y apego a lo correcto, pero ¿a Dios le agradará que hagamos este tipo de protestas?

Mi opinión no es la opinión de la Iglesia pero sí la someto a su criterio por si falto en caridad o verdad. En lo particular pienso que cualquier daño que nos infrinjamos, así sea por causas justas, es un pecado contra un mandamiento derivado del segundo mandamiento que Jesús nos dejó: “Amarás a tu prójimo COMO A TI MISMO”. (Mateo 22,39).

El cuerpo, como el alma, es obra de Dios y por ende su dueño es él. La misma lógica que aplicamos para combatir el aborto o la eutanasia cuando exponemos que la vida nuestra o de otros no nos pertenece, es la que debemos aplicar para la interrupción voluntaria de la ingesta de alimentos. El deterioro de nuestro cuerpo, con daños irreparables por no consumir alimentos, es una agresión que aunque no busque explícitamente el suicidio se sabe se corre un gran riesgo de morir.

Jesús reiteradamente nos invita a confiar en él. Y aunque los tiempos de Dios puedan desesperarnos por no ser rápidos, lo cierto y comprobado es que Dios siempre responde. Jesús en la Cruz dijo “Tengo sed” expresando una necesidad de su cuerpo de hidratarse. Jesús ni en el peor de los suplicios y en la más amarga de las injusticias buscó dañar su cuerpo, su cuerpo se lo dañaron. Él se sometió voluntariamente al martirio y dio su vida por nosotros pero jamás lo hizo a costa de auto dañarse. Por eso Jesús no pecó, quienes lo torturaron y mataron lo hicieron.

La política contemporánea no es para nada justa y menos quienes ejercen de forma “autónoma” los destinos civiles de la sociedad (los jueces). Pero debemos orar y esperar, orar y obrar, orar y aceptar los tiempos de Dios.

El libro del Eclesiastés, en su capítulo 3, nos dice que para todo hay un tiempo, inclusive para el mal. No nos perdamos el amor a nosotros por pretender el amor a los demás. Desgastémonos en el amor pero que ese desgaste nos incluya y no nos sacrifique. Puede ser que la injusticia y el mal duren muchos años y hasta siglos en una sociedad, pero el mal cae y cae para siempre. Hay un bien que perdura para siempre y es el bien que se obtiene cuando cumplido nuestro tiempo nos permite abrazar la eternidad con Dios.

El ayuno, bíblico y con gran poder espiritual para vencer el mal, es muy distinto a la huelga de hambre. ¿Por qué no cambiar huelgas de hambre por ayunos?, ¿no tendría esto una eficacia mayor? Recordemos a nuestro amado Jesús, maestro de maestros, cuando le dijo a sus discípulos tras una jornada intensa de exorcismo frustrado de sus apóstoles: "esta clase de demonio solo puede ser expulsado por la oración y el ayuno" (Marcos 9,29).

El que quiere vencer a un mal que le aflige, puede ayunar y con la oración derrotar al tentador y ganar conversión para el tentado. Y ¿Cómo ayunar?, pues con una buena asesoría sacerdotal lo ideal es hacer una comida al día, no tiene que ser tan fuerte, que te permita sostener tu cuerpo y ganar en los tiempos de hambre gracias especiales para derrotar al maligno.

No escribo esto por juzgar a nadie. Es valeroso quienes se someten a sufrimientos tan grandes por la justicia y el derecho. Pero no todo proceder es grato a los ojos de Dios, así como lo exponía Santa Teresa de Jesús quien tenía por costumbre flagelarse y luego comprendió que no podíamos tratarnos como bestias. Dios los bendiga, nos vemos en la oración.

Lic. Luis Tarrazzi


miércoles, 20 de mayo de 2015

SOR LUCÍA, ¿ME AMAS?






Estimada religiosa, mujer que en algún momento de su vida decidió nada más y nada menos, de la mano de la orden dominicana, contemplar el amor de Jesús.

He tenido la oportunidad de ver y escuchar uno de los muchos videos que tiene en youtube (https://www.youtube.com/watch?v=qtdmFBTAxVQ) y sin duda usted es un personaje, que recoge aplausos y se ve adelantada a su tiempo, al tiempo que camina la iglesia paso a paso. Siempre se han dado casos, en cada siglo, de personas que desesperan en el lento andar de la Iglesia y corren hacia delante (o por lo menos eso creen) pero en ese violento avanzar se separan de lo que precisamente fortalece la fe, la unión y la obediencia a los tiempos de Dios.

No cuestiono sus cuestionamientos. Sin duda la política y los gobiernos del mundo hoy son lo más falso y anticlerical que existe. Pero es que como ya lo definía San Pablo en su 2 carta a los corintios (4,4) este mundo ya tiene un dios que no es el verdadero Dios, y ese dios es el primero que, como muchos religiosos con buenas intenciones pero con caminos errados, se reveló a su tiempo y a los designios de Dios, que están guardados, como tesoro de salvación, en la única Iglesia, la católica.

En esta entrevista que vi usted dice que su vida está dirigida y motivada por “sus causas”; unas causas que sin dudas son 100% sociales. Usted lo definió como el estar del lado de los perdedores. Esto, palabras más palabras menos, se reduce en una expresión muy política: del lado de los pobres. Por eso el título de esta carta que le dirijo la titulé: “Sor Lucía, ¿me amas?”. Esta pregunta no es mía hacia usted, es un parafraseo de aquella pregunta que Jesús hiciera a Pedro, a quien él nombró cabeza de su Iglesia (Juan 21, 15 – 19). De hecho Jesús hace un énfasis comparativo en su pregunta a Pedro: “¿Me amas MÁS QUE ESTOS?”.

Y es que ese es el drama de la utopía de querer nosotros amar más a los pobres de lo que los ama Dios. El amor al necesitado se expresa dándole a cada ser humano la única riqueza perdurable, eterna, aunque vivan y mueran como el Lázaro de la parábola, esa riqueza es la fe, la conversión y la fidelidad. La fe en el único Dios verdadero, la conversión para dejar atrás el pecado y la fidelidad A LA IGLESIA, esté en el momento histórico en el que se encuentre.

Usted, en esta entrevista, por esas razones espinosas propias del periodismo y que muchos “avanzados” caen como corderos incautos por segundos de aplauso y admiración, aborda el tema de la homosexualidad. Su respuesta, ajustada a lo que el mundo quiere escuchar, habla de no estar llamados a juzgar. Y esto, aunque ya se ha dicho hasta la saciedad, es bueno recordárselo, “Dios CONDENA el pecado pero ama al PECADOR”. Francisco, nuestro papa actual, se dirigió al pecador no al pecado. Por eso, la mayor evaluación que puede tener a su labor social muy propia de los errores de la teología del a liberación, son los aplausos que recibe cada vez que habla, porque eso se aleja de la promesa de Jesús: “Si el mundo os odia, sabéis que me ha odiado a mí antes que a vosotros” (Juan 15,18).

Particularmente me llamó la atención que comparta carisma dominico, como el de Santa Catalina de Siena, la doctora. Esa que en su “diálogo” establecía con la metáfora del río, el puente y las dos orillas, que “no se puede pasar por Cristo sin pasar por la Iglesia”. Por eso levantar escalones sobre paredes rotas de la Iglesia es una labor diabólica, no apostólica. Dirigirse a opiniones de cardenales o sacerdotes mirando hacia abajo, como quien opina desde la cima del conocimiento, dista mucho de lo que un religioso está llamado a ser y vivir. Quizás más contemplación a la Eucaristía y menos a las ventanas del mundo le permitirán cambiar esas “causas de vida” para que en vez de estar del lado de los perdederos esté del lado de Cristo. Porque en Cristo no hay derrotados, los únicos derrotados son los que resultaron condenados por la soberbia de la desobediencia.

Soy laico, venezolano, y mi nombre es Luis Tarrazzi. Conozco los frutos de la demagogia, los frutos de una labor social “consintiendo a los pobres en su pobreza” y no enseñándoles a laborar, a escoger políticos. Es del lado de los laicos cristianos donde debe existir un activismo político comprometido, no del lado seglar. Ya conocemos los frutos de religiosos metidos en políticas, asesorando reinos. ¿O es que olvidamos el severo regaño que San Juan Pablo II, también papa como el actual, dio al sacerdote Ernesto Cardenal Martínez, en Nicaragua, por aceptar el cargo de ministro de cultura?

Nuestra Iglesia no necesita personas que se hagan público a costa de cuestionar las verdades reveladas. Dios no avanza sin la Iglesia, no desprecia a su Iglesia y no se hace sombra en donde depositó su luz. Piense como nuestra Madre la Virgen María, cuando exclamó: “…porque ha mirado la humillación de su esclava”. María no buscó fama ni aplausos. El libro de la Mística Ciudad de Dios describe a nuestra madre como fiel colaboradora de los pobres, que auxiliaba al necesitado, pero que siempre fue fiel a la voluntad del Padre.

Usted culmina con una reflexión y yo culminaré con ella. Usted afirma que Dios al final no nos preguntará con quienes dormimos (pudiendo esto atentar contra el 6to y 9no mandamiento) sino cuánto amamos. Frase temeraria sin no se contextualiza. Porque ese amor por el cual usted afirma seremos juzgamos pasa por el puente de amar a Cristo y amar a su Iglesia, como es, no como usted y yo quisiéramos que fuera. Pero siendo más agudo, amando a nuestros enemigos, que en usted sin duda están casi todos del lado de la política. ¿Ama usted a sus políticos Sor Lucía, ora por ellos por su conversión?, ¿o resulta más entretenido insultarlos por twitter e increparlos? Si no vamos a juzgar es no juzgar a nadie, no solo los que el mundo desea escuchar no deben ser juzgados.

Apague su luz Sor Lucía para que brille la luz de Cristo. Sea vela del evangelio no luz de linterna que no da el calor de la verdad sino que solo alumbra mientras las pilas le sostienen. Con cariño se lo digo Sor Lucía, usted es manjar apetecible para el que hoy solo sabe odiar a la fuente de amor. Dios le bendiga, nos vemos en la oración.

Lic. Luis Tarrazzi
@luistarrazzi

martes, 12 de mayo de 2015

¿Y MI RESPUESTA TAMARA?



La abogada Tamara Adrián, hombre de nacimiento (Tomás Adrián) fue entrevistado hoy por Gladys Rodríguez (99.9 FM de 1pm a 3pm 12-05-2015) en su programa de radio abordando el tema de la Homofobia. Cuando inició la presentación Gladys comentó que Adrián forma parte de Voluntad Popular (el partido del muy querido Lepoldo López). Al conocer esto formulé la siguiente pregunta que Gladys amablemente leyó: <@RodriguezGladys "Me gustaría conocer, como curriculum electoral, si voluntad popular apoya matrimonio homosexual, aborto y eutanasia>".

Adrian no me respondió un SI o un NO, dijo en la radio "El señor que hace la pregunta debería saber que en Colombia ya se aprobó la Eutanasia y que ese era un tema del siglo XXI".

¿No es ese el problema de nuestra realidad política?. El objetivo erradicar al chavismo, el socialismo y su demagogia a toda costa. Pero y ¿qué de nuestros valores cristianos?. El señor Tomás Adrian, ahora sra. Tamara Adrian, asumió que mi postura era contraria a la homosexualidad y nótese que mi pregunta no fija postura, solo expresa una inquietud. No respondió con orgullo: "SÍ, VOLUNTAD POPULAR APOYA ALGUNA O TODAS DE ESTAS TENDENCIAS o visceverza", ¿Por qué?. Porque electoralmente hay temas que no son prudentes abordar, sobre todo en una sociedad "católica". donde se pueden restar votos.

¿Dónde están nuestros políticos católicos?, ¿A qué estamos jugando?, ¿Cuándo perdimos el temor de Dios por creernos dueños de la tierra y de sus leyes?. Nada de lo creado es nuestro, ni nuestras vidas nos pertenecen. ¡Cuánta soberbia Dios santo! Es que la parábola de los viñadores asesinos (Mateo 21,33-46) se hace tan vigente, tan descriptiva de lo que queremos ser.

Lo digo con honestidad y lo exijo como elector. Político y partido político que no responda claramente mis preguntas no votaré por él o por ellos. Ya basta de tanta farsa, de tanta mediocridad, de buscar el poder por el poder.

Lic. Luis Tarrazzi

miércoles, 22 de abril de 2015

NOS DICEN BRINCA Y NOSOTROS PREGUNTAMOS ¿HASTA DONDE?





No espero que estén de acuerdo conmigo, cada quien con sus necesidades y prioridades. Pero hasta hoy (quizás mañana no tenga opción) me niego a abrir cuenta en banca pública. ¿Por qué?, porque parte de la realidad que vivimos en Venezuela deriva de que a todos nos dicen: "Brinca" y nosotros respondemos "¿hasta dónde?.

No son las personas humildes y pobres las que, en mayoría, yo veo a diario, en mi trabajo, imprimiendo planillas para pedir ahora las solicitudes de tarjetas de crédito por el Venezuela, Tesoro, Bicentenario, al contrario, son los que se quejan, se oponen, sufren...los que tienen quizás mayor posibilidad económica los que sigan alimentando con recursos y créditos a gobiernos como este. Desde la oposición, adjetivo del cual formo parte desde hace más de 15 años, es quizás donde se han dado las mayores fuentes de ingreso y corrupción propuestas desde el gobierno. ¿Por qué?, porque alimentamos sus mercados negros, sus propuestas, las necesidades que nos obligan a sentir. Ahora nos dicen: "brinca para la banca pública" y todos estudiamos las opciones bancarias. ¿Para qué?, por los dólares obtenidos en mercados oficiales para nosotros cambiarlos a mejor precio y tener mayores fuentes de ingreso. ¿Honesto, correcto?, eso no importa ¿verdad?. Sumado al axioma: "Esos dólares son míos, o los gasto yo o se los gastan ellos".

Son las personas que alimentan el pensamiento de que este gobierno hay que tumbarlo como sea sin razonar que no se puede tumbar a quien gobierna desde el piso. No se puede sacar a un gobierno donde nosotros trancamos las puertas, con doble llave, con las adaptaciones camaleónicas que desarrollamos.
¡Cuántas personas llegan hablando pestes del gobierno y luego mandan a transcribir una carta que comienza diciendo: "Un saludo revolucionario"..y termina diciendo: "Hasta la victoria siempre"! Desdibujamos nuestro ser, nuestros principios.

Ojo, yo formo parte de esta hipocresía, no estoy juzgando a nadie, al final es una rebelión con mi conciencia, pública como será el juicio final.

Lic. Luis Tarrazzi

domingo, 5 de abril de 2015

CRISTO VOLVERÁ A MORIR






Acabamos de vivir un tiempo de cuaresma (año 2015) un tiempo que culmina recordando el éxito de Jesús sobre la muerte y el pecado.

Sí, Jesús ha resucitado, pero ¿cuánto tiempo durará vivo en nuestros corazones, en nuestras vidas?, ¿volverá Cristo a morir en nosotros?

La euforia de los que vivimos un tiempo de semana santa, cantando, leyendo, colaborando, reencontrándonos con amistades, siempre es grande. Todos terminamos con un abrazo diciéndonos: “Felices Pascuas de Resurrección”. Pero ¿qué ocurre después?

La fe puede irse desvaneciendo, la poca frecuencia para ir a la misa, de formarnos, de profundizar en nuestro conocimiento, puede ir secando esa llama de amor a Jesús y con ello Jesús morir en nuestras vidas. La semana santa puede vivirse de dos formas: resucitando a Jesús cada vigilia pascual o recordando la resurrección del Jesús cada vigilia pascual.

Si Jesús resucita en ti y en mi cada vigilia pascual hablamos de un Jesús muerto en nosotros. Un Jesús que año tras año muere y resucita. Pero si recordamos la resurrección de Jesús cada vigilia pascual es porque él ha permanecido vivo en ti y en mi cada año y junto con él celebramos su triunfo sobre el pecado y la muerte.

Esa sería la gran diferencia entre una fe cíclica y una fe en crecimiento. Nuestra fe no puede ser cíclica, tiene que ir en crecimiento. Una fe cíclica se queda en los signos, en las celebraciones. Una fe en crecimiento vive los signos y celebraciones pero en profundidad, su hace evangelio (buena nueva) en nuestras vidas. 

Caminemos con Jesús en tiempo ordinario, en adviento, en cuaresma y en pascua. Caminamos con Jesús en verde, morado, rojo y blanco. Reconozcamos, adoremos, amemos a Jesús sacramentalmente, en la Eucaristía, en el sagrario.

Mantengamos vivo a Jesús en nuestras vidas. La tumba está vacía, esa es la grandeza de nuestra fe. Y se ha quedado con nosotros, como lo prometió, todos los días en la Eucaristía, haciéndose alimento para nuestra salvación. Que Dios les bendiga, nos vemos en la oración.

Lic. Luis Tarrazzi